Los programas de descarga P2P tipo emule o torrent, descargan ficheros y comparten trozos de ficheros mientras se están descargando.

Esto supone de forma teórica la compartición de información. Y si esta información es un vídeo o una fotografía de pornografía infantil, estamos ante un delito tipificado en el Código Penal como tenencia y compartición de contenido digital donde aparecen menores o personas en situación de fragilidad.

Y, además, los ficheros de P2P pueden cambiarse de nombre sin que afecten al contenido ya que cualquier archivo se mueve entre ordenadores mediante un código Hash y no por el nombre que lo puede cambiar cada usuario. De esta forma, cualquier persona puede estar descargando una película con un nombre normal y estar, en el fondo, descargando un vídeo de pornografía infantil.

Y cuando lo haya descargado, si no se ha dado cuenta, estará compartiendo el vídeo de forma completa y no un trozo de vídeo que no tiene capacidad de visualización. Estará cometiendo un delito. En el caso de que ni siquiera lo haya abierto, tendrá que peritar su equipo informático para que se compruebe que usted no tenía ni idea de qué estaba descargando. Tendrá que hacerse un informe pericial en el que salga que no se ha buscado ese tipo de contenido y tendrá que demostrar su inocencia.

Pero, si se ha dado cuenta del contenido que se ha descargado, deberá borrar el contenido y tendrá que hacerlo bien. No vale con borrar y punto. Si hace esto y es investigado, aparecerá ese contenido en una recuperación de datos. Deberá realizar un proceso de eliminación segura de datos.

Recuerde que los ficheros de pornografía infantil están monitorizados por varios programas de las Fuerzas de Seguridad del Estado, como el “Quijote” que localiza los hashes de los ficheros que se pasan los usuarios y que están marcados como pornografía infantil.

En cualquier caso, recuerde que si tiene contenido que no quiere que sea visto por otras personas y lo guarda en discos externos, por ejemplo, deberá encriptar los mismos con una clave y no dársela a nadie, ni siquiera a las Fuerzas de Seguridad del Estado, sin consultar previamente a su abogado.

Los jueces son personas que pueden estar también influenciadas por el entorno y pueden valorar o no las pruebas periciales, por lo que, en algunos casos, la no existencia de pruebas le puede merecer mucho la pena. Si se ha descargado algo por error, consulte con un abogado experto en delitos informáticos y elimine de manera que sea imposible su recuperación los datos de sus dispositivos. En cualquier caso, la copia forense de su disco duro como medida de precaución puede convertirse también en un seguro en el caso de que sea investigado.