Integridad
Comprueba que la copia analizada coincide con la evidencia preservada mediante hash y trazabilidad.
Comprobamos integridad, procedencia y posibles manipulaciones mediante un análisis técnico documentado y defendible ante un tribunal.
Una fotografía o un vídeo puede resultar decisivo en un procedimiento judicial, una reclamación a una aseguradora, un conflicto laboral, una controversia urbanística o una investigación interna. Sin embargo, que el archivo exista y pueda verse no responde por sí solo a las preguntas importantes: ¿procede realmente del dispositivo indicado?, ¿se conserva el archivo de mayor calidad disponible?, ¿ha sido recortado, recomprimido o editado?, ¿la fecha es coherente?, ¿las imágenes muestran lo que se afirma que muestran?, ¿es posible que el contenido haya sido creado o alterado mediante inteligencia artificial?
El peritaje de imágenes y vídeos estudia esas cuestiones mediante un procedimiento documentado. El análisis no se limita a ejecutar un programa ni a mirar los metadatos. Combina la preservación del archivo, su estructura técnica, el contenido visual, las características del dispositivo de captura y, cuando resulta necesario, fuentes externas como ortofotografías históricas, datos meteorológicos, cartografía, posición solar o imágenes de referencia.
En GlobátiKa Peritos Informáticos realizamos análisis para particulares, empresas, abogados y organismos de toda España. Cada encargo comienza delimitando la pregunta pericial y examinando qué material existe. A partir de esa valoración se decide si procede realizar una comprobación técnica, un informe pericial completo, una extracción desde el dispositivo, una comparación de versiones o una contrapericial sobre el trabajo presentado por otra parte.
Primera recomendación: conserve el teléfono, cámara, tarjeta, ordenador o sistema de videovigilancia del que procede el material. No recorte la imagen, no la mejore, no la convierta a otro formato y no la reenvíe repetidamente por aplicaciones que puedan comprimirla. Una copia recibida por WhatsApp puede ser útil, pero normalmente ofrece menos posibilidades de análisis que el archivo disponible en la fuente original.
En el lenguaje cotidiano se utilizan como equivalentes expresiones como “certificar la originalidad”, “demostrar la autenticidad”, “comprobar que no está manipulado” o “dar validez a una fotografía”. Técnicamente no significan lo mismo. Diferenciarlas permite plantear mejor el encargo y evita prometer conclusiones que el material no puede sostener.
Comprueba que la copia analizada coincide con la evidencia preservada mediante hash y trazabilidad.
Estudia de qué dispositivo, aplicación o flujo de exportación puede proceder el archivo.
Busca señales de recorte, composición, recompresión, cortes, inserciones o generación sintética.
Contrasta lugar, fechas, sombras, meteorología, ortofotos y otros elementos de la escena.
La integridad se refiere a que un archivo se mantiene sin cambios desde un momento documentado. Para controlarla se calculan valores hash y se registra la recepción, copia, almacenamiento y acceso a la evidencia. Si dos archivos tienen el mismo hash calculado con el mismo algoritmo, puede comprobarse que su contenido binario es idéntico. Esto es muy útil para demostrar que la copia analizada coincide con la preservada.
El hash, no obstante, no demuestra por sí mismo que la escena sea verdadera ni que el archivo nunca hubiera sido editado antes de calcularlo. Una fotografía manipulada también tiene un hash perfectamente válido. Por eso la huella digital forma parte de la preservación y de la trazabilidad, pero no sustituye al análisis de autenticidad.
La autenticidad estudia si la imagen o el vídeo representa de forma adecuada los datos originales según criterios definidos. La procedencia intenta reconstruir de dónde viene el archivo, qué dispositivo o aplicación pudo generarlo y por qué etapas pasó. Cuanto más cerca se encuentre el perito de la fuente de captura y más información contextual exista, mayor suele ser la capacidad para responder.
Un resultado puede indicar que no se han observado señales que apoyen una hipótesis de edición dentro del alcance y las limitaciones del examen. Esa formulación no equivale necesariamente a afirmar que toda manipulación imaginable es imposible. La calidad, las sucesivas recompresiones, la falta del dispositivo o la disponibilidad de una única imagen pueden limitar la sensibilidad de las técnicas.
Una imagen técnicamente intacta puede mostrar una escena preparada, un cartel colocado antes de la captura o un acontecimiento presentado fuera de contexto. La ausencia de edición digital no prueba automáticamente que la explicación ofrecida sobre los hechos sea cierta. Para estudiar la escena pueden ser necesarios otros datos: imágenes anteriores y posteriores, inspección del lugar, testimonios, documentación, registros horarios o fuentes geográficas y meteorológicas.
Las buenas prácticas internacionales de autenticación forense de imágenes de SWGDE distinguen precisamente entre la integridad de la evidencia, la autenticación de la imagen y el análisis de su contenido. Esta separación guía nuestra forma de redactar conclusiones comprensibles y proporcionadas.
El análisis es especialmente útil cuando una parte cuestiona la fecha, el origen, la continuidad o el contenido de un archivo; cuando solo se dispone de capturas o copias reenviadas; cuando aparecen versiones distintas; o cuando la imagen debe relacionarse con un lugar, una época o un dispositivo concreto. Entre los asuntos habituales se encuentran los siguientes:
No todos los casos requieren el mismo despliegue. A veces basta con preservar y describir un archivo; en otras ocasiones es imprescindible examinar el dispositivo, comparar material de referencia o coordinar el análisis informático con especialistas en imagen, acústica, topografía, meteorología o fotogrametría. La valoración inicial sirve para ajustar el trabajo a la pregunta real y evitar pruebas costosas que no aportarían una respuesta fiable.
No existe una única prueba capaz de declarar que una fotografía es auténtica con independencia de su formato, procedencia y calidad. El procedimiento se diseña para el caso concreto y contrasta varias fuentes de información. Los resultados que se apoyan entre sí tienen más valor que una anomalía aislada observada con una sola herramienta.
Se documenta quién entrega el material, en qué soporte se recibe y qué relación mantiene con la fuente. Se identifican nombres, tamaños, formatos, fechas del sistema de archivos y valores hash. El archivo recibido se preserva y el examen se efectúa sobre copias de trabajo. Cuando el dispositivo está disponible, se valora el método de adquisición menos invasivo y adecuado al objeto del encargo.
La extensión visible no siempre describe correctamente el contenido. Se comprueban la firma del archivo, la estructura interna, las tablas de cuantificación, el tipo de compresión, dimensiones, perfil de color, miniaturas incrustadas y otros componentes. Algunas aplicaciones dejan estructuras o etiquetas características; otras eliminan información al exportar. El hallazgo se interpreta teniendo en cuenta el flujo normal del dispositivo y no como una prueba automática de fraude.
Los metadatos pueden incluir marca y modelo de cámara, objetivo, exposición, sensibilidad, orientación, fecha, ubicación GPS, aplicación de edición, resolución o zona horaria. Se estudia la coherencia entre campos y su compatibilidad con el dispositivo alegado. También pueden compararse con la miniatura, el nombre del fichero, los directorios del teléfono, bases de datos de la aplicación o archivos próximos en la secuencia.
Una fecha EXIF no debe aceptarse de forma automática como la hora real. El reloj de la cámara puede estar mal configurado; una exportación puede crear nuevas fechas; un servicio en la nube puede modificar atributos del sistema de archivos; y una aplicación puede conservar, eliminar o reescribir etiquetas. Los metadatos son una fuente de evidencia que debe contextualizarse, no un sello infalible.
En archivos JPEG pueden estudiarse patrones de compresión y diferencias locales. El análisis de nivel de error, conocido como ELA, genera una representación de los cambios producidos al recomprimir la imagen. Puede ayudar a localizar regiones que merecen un examen más detallado, especialmente cuando muestran un comportamiento distinto al de zonas comparables.


ELA tiene límites importantes. Sus resultados dependen de la calidad inicial, el número de guardados, el contenido y la compresión posterior. Una red social o aplicación de mensajería puede recomprimir toda la imagen y borrar o crear patrones. Las zonas con bordes, texturas o iluminación diferentes no tienen por qué comportarse igual. Por ese motivo no utilizamos un mapa ELA aislado para afirmar que una fotografía está manipulada.
Las cámaras producen patrones derivados del sensor, el procesamiento y las condiciones de captura. El análisis puede buscar discontinuidades de ruido, diferencias de enfoque, interpolación, demosaico, aberraciones o respuesta a la iluminación. En determinados casos se compara la imagen cuestionada con fotografías de referencia obtenidas del mismo dispositivo. La calidad y cantidad de muestras condicionan la fuerza de una eventual asociación.
Se buscan regiones duplicadas, bordes incompatibles, reescalados, rotaciones, perspectivas anómalas y señales de composición. Una duplicación puede corresponder a una herramienta de clonado, pero también a elementos repetitivos reales de la escena. Por eso se revisa la imagen original, el contexto y el efecto que tendría la supuesta manipulación sobre la interpretación de los hechos.
El análisis físico examina si la dirección y dureza de las sombras, los reflejos, la perspectiva, el tamaño relativo, la profundidad de campo y la iluminación son coherentes. Una incongruencia puede apoyar la hipótesis de composición o de contexto incorrecto. Sin embargo, superficies inclinadas, luces múltiples, gran angular, procesamiento HDR y obstáculos fuera del encuadre pueden producir resultados que a primera vista parecen extraños. Toda conclusión debe contemplar explicaciones alternativas.
Cuando procede, se realiza una búsqueda inversa y se localizan publicaciones anteriores, copias de mayor resolución o versiones con distinto encuadre. Esto puede demostrar que la imagen circulaba antes de la fecha afirmada o que fue reutilizada con otro contexto. Si existen varias versiones, su comparación ayuda a reconstruir recortes, conversiones, textos añadidos y sucesivas publicaciones.
La generación de imágenes y los sistemas de edición asistida por IA han reducido el esfuerzo necesario para crear contenido convincente. También han aparecido detectores automáticos que ofrecen un porcentaje de probabilidad. Ese porcentaje no debería convertirse, sin validación, en la única base de un dictamen pericial.
El examen puede combinar procedencia, estructura, metadatos, posibles credenciales de contenido, huellas de generación, anomalías locales, coherencia física y comparación con material de referencia. Se analiza además si la imagen fue capturada desde una pantalla, recompuesta o sometida a transformaciones que puedan degradar los indicadores. Un contenido real puede ser etiquetado erróneamente por un detector y un contenido sintético puede superar otros sistemas después de ser comprimido o modificado.
El programa de evaluación de forense multimedia de NIST distingue tareas como detección de manipulación, localización de regiones alteradas, detección de deepfakes y análisis de procedencia. Esa diversidad refleja una realidad: “¿es IA?” no siempre es una pregunta binaria fácil de responder. El informe debe indicar qué métodos se aplicaron, qué indicadores se observaron y cuáles son sus limitaciones.
Un vídeo no es únicamente una sucesión de imágenes. Incluye un contenedor, una o varias pistas, códecs, marcas temporales, grupos de imágenes, posibles miniaturas y metadatos. Puede proceder de un teléfono, una cámara de seguridad, una aplicación, una plataforma web o un programa de edición. Cada origen genera estructuras distintas y requiere una estrategia de examen adaptada.

Se identifican formato, códec, resolución, tasa de bits, frecuencia de fotogramas y duración de las pistas. Se revisan las marcas de tiempo y la estructura de los grupos de imágenes o GOP. Las discontinuidades pueden ser relevantes, pero también derivar del funcionamiento normal de una cámara, de la grabación por eventos, de una pérdida de paquetes o de una exportación legítima.
El análisis fotograma a fotograma permite estudiar saltos, duplicaciones, cambios de compresión, inserciones o pérdidas. También pueden examinarse vectores de movimiento y diferencias entre cuadros. Antes de concluir que existe un corte se valora si el sistema graba con frecuencia variable, descarta imágenes por falta de luz o recursos, activa la captura al detectar movimiento o genera segmentos separados por diseño.
Cuando el vídeo contiene audio, se comparan la duración y las marcas temporales de las pistas, la continuidad sonora y la relación entre acciones visibles y sonidos. Un desfase puede deberse a una edición, pero también a una transcodificación, a un reproductor o a limitaciones del equipo. Si el objeto principal es la autenticidad de voces, cortes acústicos o identificación de hablantes, se coordina o enlaza el servicio específico de peritaje de audio.
Algunas técnicas trasladan el estudio de compresión a secuencias de vídeo. Pueden ayudar a seleccionar cuadros o zonas anómalas, pero heredan muchas limitaciones de ELA y añaden las propias de la compresión temporal. Un vídeo publicado en una red social suele haber sido recodificado; una exportación de CCTV puede cambiar el contenedor y el códec; y un editor puede procesar toda la secuencia de forma uniforme. Los resultados se integran con la estructura, la cronología y el contenido.
En videovigilancia conviene actuar con rapidez porque muchos sistemas sobrescriben las grabaciones. Siempre que sea posible se documenta el equipo, su reloj, configuración, zona horaria, canales y procedimiento de exportación. Se conserva el reproductor propietario cuando sea necesario y se comprueba si el archivo exportado incluye todos los segmentos relevantes.
La hora incrustada en pantalla puede diferir de la hora real. Para estimar el desfase se contrasta con eventos externos verificables, registros del sistema, accesos, transacciones, llamadas u otras cámaras. Una copia grabada con el móvil desde un monitor pierde información y no equivale a la exportación nativa, aunque todavía pueda servir como evidencia contextual.
Las aplicaciones suelen cambiar el material. Pueden recomprimirlo, reducir dimensiones, eliminar metadatos, crear una miniatura o asignar un nombre nuevo. Una captura de pantalla acredita que alguien visualizó una determinada representación, pero no contiene necesariamente el archivo, la conversación completa ni la información del dispositivo de origen.
Cuando el contenido llegó por mensajería se intenta conservar el teléfono, el mensaje dentro de su conversación, los participantes, el contexto y el archivo adjunto. Según el caso puede realizarse una extracción, una documentación directa o una exportación. Si solo existe la copia reenviada, el análisis no se descarta: se describe la limitación y se estudian las preguntas que todavía pueden responderse.
Es importante distinguir la autenticidad del archivo de la autoría del envío. Que una fotografía no muestre indicios de edición no identifica necesariamente a quien la tomó o remitió. Para atribuir una comunicación pueden ser necesarios datos de la cuenta, el dispositivo, la conversación, registros del proveedor y otros elementos del procedimiento.
El análisis de ortofotografías es una de las áreas más útiles cuando se discute la evolución de un terreno. Una ortofoto es una imagen aérea corregida geométricamente para reducir las deformaciones propias de la perspectiva y del relieve. Permite realizar comparaciones espaciales con mayor rigor que una fotografía aérea sin rectificar, aunque su resolución, fecha y precisión deben considerarse en cada conclusión.
El Plan Nacional de Ortofotografía Aérea proporciona cobertura del territorio español desde 2004 y el PNOA histórico integra vuelos anteriores. El archivo de fotogramas y ortofotos históricas del IGN/CNIG reúne materiales que se remontan a 1929 en determinadas zonas, además de vuelos como el Americano Serie B de 1956-1957, el Interministerial, el Nacional, OLISTAT y SIGPAC.
La ortofoto puede acotar que un elemento era visible en una cobertura y no lo era en otra, pero no siempre permite fijar el día exacto de construcción. La conclusión debe respetar el intervalo entre vuelos, la resolución, las sombras, la vegetación, las nubes y posibles oclusiones. También hay que comprobar la fecha real de captura del fotograma utilizado, que puede no coincidir con el año con el que se identifica un mosaico o servicio.
El trabajo identifica las fuentes, fechas de vuelo, sistema de referencia, resolución y zona analizada. Las imágenes se alinean y se señalan puntos estables. Después se comparan los elementos relevantes y se documentan tanto los cambios observados como las limitaciones. Cuando la precisión métrica es esencial puede ser necesaria la participación de un especialista en topografía o fotogrametría y el uso de productos adecuados para medir.
La Fototeca Digital y los visualizadores del PNOA permiten consultar vuelos, fotogramas y ortofotos. No todos los productos tienen el mismo régimen de descarga o certificación oficial. El informe debe especificar si trabaja con un fotograma, una ortofoto, un mosaico, una captura de un visualizador o un producto certificado por el organismo custodio.
Las sombras pueden aportar información sobre la posición aparente del sol y ayudar a comprobar si una fotografía es compatible con una localización, una franja horaria o determinadas fechas. El análisis parte de la geometría de la escena: dirección y longitud de la sombra, orientación del terreno, altura aproximada del objeto, coordenadas, relieve y posibles obstáculos.
Con una localización conocida puede calcularse el azimut y la elevación solar para fechas y horas candidatas. La dirección de una sombra vertical está relacionada con el azimut, mientras que su longitud depende de la altura solar y de la geometría del objeto y del suelo. Se comparan las predicciones con la imagen y se descartan configuraciones incompatibles.
Una misma dirección solar puede producirse en fechas distintas. Una medición de pocos píxeles, una pendiente desconocida o una lente gran angular introducen incertidumbre. La hora oficial requiere considerar huso horario y horario de verano, y la hora solar no coincide sin más con la del reloj. Además, el objeto puede no ser vertical, la sombra puede caer sobre una superficie inclinada y la cámara puede deformar la perspectiva.
Por estas razones, el resultado suele expresarse como compatibilidad, intervalo o exclusión: por ejemplo, que la sombra no es compatible con la hora afirmada, o que encaja con una franja determinada bajo unas hipótesis geométricas explícitas. Solo con datos suficientes puede estrecharse el intervalo. Presentar una precisión de minutos sin justificar la incertidumbre produciría una apariencia de exactitud que la fotografía quizá no permite.
La altura solar cambia a lo largo del año y puede ayudar a diferenciar periodos. También se examinan vegetación, fenología, ropa, estado del terreno, nieve, humedad, cultivos y otros indicadores. Ninguno debe interpretarse de forma aislada: una planta puede regarse fuera de temporada, una persona puede vestir de forma atípica y las condiciones meteorológicas varían de un año a otro.
El estudio combina esos indicios con la geometría solar, el lugar y los datos históricos disponibles. La conclusión puede establecer que una imagen es incompatible con ciertas épocas, compatible con varias ventanas o insuficiente para discriminar. Reconocer esa incertidumbre es parte del rigor pericial.
La meteorología histórica puede contrastar afirmaciones visibles en una imagen: lluvia, nubosidad, nieve, niebla, viento, visibilidad, iluminación o estado húmedo del suelo. También ayuda a valorar si una sombra solar definida es compatible con la cobertura nubosa o si un episodio meteorológico concreto puede relacionarse con daños observados.
La fuente debe elegirse según la pregunta. Pueden utilizarse observaciones de estaciones, radar, satélite, descargas eléctricas, informes y series climatológicas. La distancia entre la estación y el lugar, la altitud, el relieve y el carácter local del fenómeno limitan la extrapolación. Que no lloviera en una estación cercana no demuestra de forma automática que no hubiera un chubasco en el punto examinado.
Los datos climatológicos de AEMET incluyen valores normales, extremos, superación de umbrales, fenología, atlas y series históricas. Para un caso concreto pueden ser necesarios datos observados o certificados específicos, no únicamente promedios climáticos. El informe identifica la fuente, resolución temporal y espacial, y explica hasta dónde puede relacionarse con la imagen.
Se concreta qué necesita conocer el cliente o el abogado. No es lo mismo preguntar si un archivo cambió después de ser recibido, si contiene indicios de edición, si procede de una cámara concreta o si la escena es compatible con una fecha y un lugar. Una pregunta bien formulada determina las evidencias necesarias y evita conclusiones ambiguas.
Revisamos qué dispositivos, archivos y referencias existen; si hay copias de distinta calidad; y qué plazo procesal debe respetarse. Indicamos qué cuestiones parecen abordables, qué material adicional conviene obtener y qué límites son previsibles. Si el análisis no puede responder de forma útil, lo comunicamos antes de desarrollar un informe innecesario.
Se documenta la recepción y se aplican medidas de preservación proporcionadas. Cuando procede, se realiza una copia forense o una extracción controlada, se calculan hashes y se mantienen copias de trabajo. La cadena de custodia no convierte una imagen en verdadera; permite explicar quién tuvo la evidencia, qué operaciones se realizaron y si el archivo preservado se mantuvo íntegro.
Seleccionamos las técnicas pertinentes: estructura, metadatos, compresión, ruido, fotogramas, cronología, comparación, geometría o fuentes externas. Los resultados se contrastan y se documentan durante el trabajo. Una señal que contradice la hipótesis inicial se examina con el mismo cuidado que una señal favorable.
Los hallazgos se valoran frente a hipótesis alternativas. Se comprueba que las conclusiones respondan al objeto, que no confundan ausencia de evidencia con evidencia de ausencia y que expresen las limitaciones. Cuando la complejidad lo aconseja, se realiza una revisión técnica adicional o se integra el conocimiento de otros especialistas.
El informe identifica al perito, el encargo, las evidencias, la metodología, los resultados, las limitaciones y las conclusiones. Incluye ilustraciones comprensibles y anexos cuando son necesarios. Si el procedimiento lo requiere, el perito puede comparecer para explicar el dictamen, responder preguntas y defender técnicamente el trabajo.
La Ley de Enjuiciamiento Civil contempla la reproducción ante el tribunal de palabras, imágenes y sonidos captados mediante instrumentos de filmación, grabación y otros semejantes. El artículo 382 permite que las partes aporten dictámenes y medios instrumentales y que la contraparte presente los suyos cuando cuestione la autenticidad o exactitud de lo reproducido. El artículo 335 regula el dictamen de peritos cuando son necesarios conocimientos científicos, técnicos, artísticos o prácticos. Puede consultarse el texto consolidado en el Boletín Oficial del Estado.
Esto no significa que toda fotografía necesite obligatoriamente una pericial ni que un informe garantice por sí solo que el tribunal acepte una versión de los hechos. La valoración depende del procedimiento, de si la autenticidad se discute, de cómo se obtuvo el material y del conjunto de pruebas. La utilidad del perito consiste en aportar un análisis especializado, trazable y sometido a contradicción.
Tampoco debe confundirse el informe pericial con un acta notarial. El notario puede dar fe de lo que presencia conforme a sus funciones, mientras que el perito examina aspectos técnicos, interpreta datos y formula conclusiones dentro de su especialidad. En algunos asuntos ambas intervenciones pueden complementarse; en otros basta una de ellas. La estrategia debe acordarse con el abogado responsable.
No borre información para proteger la privacidad antes de la entrega sin consultarlo. Puede acordarse un alcance que limite el acceso a datos irrelevantes y establezca medidas de confidencialidad. Alterar el archivo, aunque sea con buena intención, puede eliminar información útil o cambiar su huella.
Dependiendo del material, un informe puede identificar compatibilidades o incompatibilidades con un dispositivo, detectar signos de edición, reconstruir conversiones, comprobar continuidad, comparar versiones, localizar una posible región alterada, establecer intervalos temporales o documentar cambios en un terreno. También puede concluir que los datos son insuficientes.
Una conclusión no concluyente no equivale a que el archivo sea falso ni verdadero. Significa que la calidad, cantidad o procedencia no permite discriminar de forma fiable entre las hipótesis planteadas. Forzar una certeza donde no existe perjudica la credibilidad del análisis. Nuestro criterio es explicar tanto los hallazgos favorables como los límites y las explicaciones alternativas razonables.
Las principales limitaciones suelen ser la ausencia del archivo nativo, recompresiones sucesivas, capturas de pantalla, grabaciones de una pantalla, falta del dispositivo, metadatos eliminados, resolución insuficiente, reloj mal configurado, pocas muestras de referencia o imposibilidad de inspeccionar la escena. La viabilidad se valora caso por caso.
Una parte aporta una fotografía para situar un daño en un día concreto. El análisis compara metadatos, estructura, secuencia de archivos del dispositivo, condiciones de luz, sombras y meteorología. Puede detectarse que la fecha interna es incompatible con la versión del software, que fue reescrita durante una exportación o, por el contrario, que varios datos independientes son coherentes con la fecha alegada. El informe explica qué elemento representa cada marca temporal.
En una grabación de garaje aparece una discontinuidad. Antes de atribuirla a un corte intencionado se analiza el sistema, el modo de grabación por movimiento, los segmentos, GOP, marcas temporales y registros. El resultado puede diferenciar una pausa normal del equipo, una pérdida de datos, una exportación parcial o una edición posterior.
Se recopilan vuelos y ortofotos de distintas fechas, se identifica la parcela y se comparan elementos estables. El informe puede establecer que la cubierta no era visible en una cobertura y sí aparece en otra posterior, acotando un intervalo. Si árboles o sombras ocultan la zona, se expresa esa limitación y se buscan vuelos alternativos.
Se estudia el archivo de mayor calidad, su procedencia, estructuras y posibles marcas de generación, además de la coherencia visual y física. Los resultados de detectores automáticos se contrastan y no se presentan como certeza aislada. Puede concluirse que existen indicadores convergentes, que la imagen es compatible con un proceso concreto o que la recompresión impide alcanzar una opinión suficientemente sólida.
Sí puede analizarse, pero WhatsApp puede reducir la resolución y eliminar información. Es preferible conservar el dispositivo, la conversación y el archivo enviado como documento o disponible en origen. El informe indicará qué conclusiones son posibles con la copia existente.
Puede aportar información, pero ofrece menos elementos de comprobación que el contenido nativo y su contexto. Si la autenticidad se cuestiona, conviene preservar la fuente y valorar una documentación o extracción pericial.
No por sí solo. Demuestra que un archivo coincide exactamente con otro o que no ha cambiado desde que se calculó la huella. No acredita que la escena sea cierta ni descarta una edición anterior.
Sí. También pueden cambiar legítimamente durante copias, exportaciones o sincronizaciones. Se analizan junto con estructura, dispositivo, secuencia y fuentes externas; nunca como prueba aislada infalible.
En ocasiones puede acotarse mediante sombras, publicaciones, meteorología, elementos visibles o imágenes relacionadas. Fijar un día exacto suele requerir datos externos suficientemente discriminantes. Si solo puede establecerse un intervalo, el informe debe expresarlo así.
Puede estimarse una franja o comprobar compatibilidad si se conocen localización, orientación y geometría. La precisión depende de la calidad, la superficie y el objeto. No todas las fotografías permiten una hora única.
La posición solar, vegetación, cultivos, ropa, nieve y meteorología pueden ayudar a acotar épocas. Normalmente se habla de compatibilidad o exclusión y no de una estación con certeza absoluta si los indicios son ambiguos.
Puede demostrar que una construcción es visible en una fecha y no en otra, acotando un intervalo. La resolución, sombras, vegetación y periodicidad de vuelos pueden impedir señalar el momento exacto.
No existe una técnica universal que detecte toda edición en cualquier copia. La capacidad depende del tipo de cambio, calidad y procesamiento posterior. Se combinan métodos y se describen sus límites.
Un resultado automático aislado es débil si no se conoce su validación, tasa de error y comportamiento sobre el archivo examinado. Conviene integrarlo con procedencia, estructura, análisis visual, referencias y revisión humana.
Sí, pero probablemente esté recodificado. Se intenta obtener la publicación, la mejor versión y el dispositivo o cuenta de origen. El informe distingue entre hallazgos sobre esa copia y conclusiones sobre la grabación previa.
Depende del número de archivos, duración, dispositivos, comparaciones y necesidad de fuentes externas. Tras una valoración inicial se define alcance, documentación necesaria y plazo compatible con el procedimiento.
No siempre, pero puede aumentar mucho la capacidad de comprobar procedencia y contexto. Si no está disponible, se evalúan copias, conversaciones, nube, correos y otros datos conservados.
Sí. Cuando sea requerido, puede explicar metodología y conclusiones, responder a las preguntas de las partes y aclarar las limitaciones técnicas ante el órgano judicial.
Sí. Se revisan evidencia examinada, cadena de custodia, herramientas, parámetros, reproducibilidad, interpretación y correspondencia entre hallazgos y conclusiones. La finalidad no es negar el informe contrario, sino comprobar su solidez.
Si necesita comprobar la autenticidad de una fotografía, analizar un vídeo, estudiar ortofotografías o contrastar sombras y meteorología, el primer paso es conservar el material y describir la pregunta que necesita responder. Revisaremos la fuente disponible, la calidad, los plazos y la viabilidad antes de proponer el alcance.
GlobátiKa Peritos Informáticos presta servicio en toda España y puede colaborar directamente con particulares, empresas y despachos de abogados. El trabajo puede comprender preservación, análisis técnico, informe pericial, apoyo a la estrategia probatoria y ratificación. Para solicitar una primera valoración, contacte en el 900 649 252 o Formulario Web
¿Necesita certificar o analizar una imagen o un vídeo?
Conserve el archivo y el dispositivo. Cuéntenos qué se discute y le indicaremos qué análisis puede aportar una respuesta técnicamente defendible.