
GlobátiKa Lab participó en CIBÉRTICA 2026, el III Congreso Divulgativo sobre Seguridad en el Uso de las TIC y Tecnoadicciones, celebrado los días 4 y 5 de marzo de 2026 en el Aula Magna de la Universidad de Jaén.
Nuestro director, Ángel González, impartió el taller «Ciberseguridad operativa: cómo judicializar pruebas en entornos informáticos», centrado en un problema cada vez más habitual: disponer de información digital relevante no significa, por sí solo, disponer de una prueba sólida y defendible ante un tribunal.
Mensajes de WhatsApp, correos electrónicos, registros de acceso, archivos, fotografías, vídeos o datos extraídos de un teléfono pueden ayudar a esclarecer los hechos. Sin embargo, su utilidad dependerá de cómo se hayan obtenido, conservado, analizado y presentado. La informática forense aporta el método necesario para estudiar esas evidencias, explicar sus límites y convertir los resultados técnicos en conclusiones comprensibles para abogados, partes y órganos judiciales.
La participación de GlobátiKa en CIBÉRTICA 2026 nos permitió compartir esta experiencia con estudiantes, profesionales, empresas e instituciones. También fue una oportunidad para recordar una idea esencial: la ciberseguridad no termina cuando se detecta o contiene un incidente. Cuando existen responsabilidades, daños o posibles delitos, hay que preservar correctamente los datos para que puedan investigarse y, si procede, utilizarse en un procedimiento judicial.
CIBÉRTICA 2026: ciberseguridad, tecnología y ciudadanía
CIBÉRTICA 2026 fue organizado en colaboración con el grupo de investigación SAICoG-Salud de la Escuela Politécnica Superior de Jaén. Según la información publicada por la Universidad de Jaén, el congreso reunió contenidos relacionados con la ciberseguridad, la salud digital, la innovación tecnológica y el uso seguro y responsable de las TIC.
El encuentro tuvo una clara vocación divulgativa y práctica. No se dirigió únicamente a especialistas técnicos: también acercó los riesgos tecnológicos a docentes, estudiantes, empresas, familias y ciudadanía. Esta visión transversal resulta especialmente valiosa porque los incidentes digitales rara vez son exclusivamente informáticos. Pueden afectar a la continuidad de una empresa, la intimidad de una persona, la reputación, el patrimonio, la convivencia familiar o el desarrollo de una investigación penal.
El programa oficial de CIBÉRTICA 2026 reflejó esa diversidad. Durante las dos jornadas se abordaron cuestiones como la información que puede revelar una conexión Bluetooth, el futuro de la criptografía frente a la computación cuántica, la diversidad en el sector tecnológico, la ingeniería social, la ciberinteligencia empresarial, el liderazgo femenino, la inteligencia artificial, el bienestar digital y la protección del ciberespacio.
Una mirada integral a los riesgos digitales
Entre las intervenciones del primer día, Elisa Alises explicó los riesgos asociados a Bluetooth y a la información que nuestros dispositivos emiten sin que siempre seamos conscientes de ello. Manuel Lucena, coordinador del Máster en Ingeniería Informática y Seguridad Informática de la Universidad de Jaén, planteó el escenario de la denominada «criptocalipsis»: el impacto que podrían tener los ordenadores cuánticos sobre determinados sistemas criptográficos.
Mar Porras trató el valor de la diversidad en tecnología; Rafael Arredondo reflexionó sobre la docencia y el conocimiento ante los nuevos escenarios tecnológicos; y Andrés Naranjo acercó al público, con un enfoque divulgativo, las distintas caras del mundo hacker.
La jornada empresarial incorporó contenidos sobre ciberinteligencia, innovación, nuevos modelos de negocio, formación y creación de equipos capaces de responder a las necesidades de una economía cada vez más digital.
El segundo día puso el foco en la ingeniería social, la ciberdelincuencia, la aplicación de la realidad virtual y la inteligencia artificial a la autonomía y la rehabilitación, así como en la respuesta institucional frente a las amenazas. Representantes de INCIBE y del Centro de Ciberseguridad de Andalucía participaron en una mesa dedicada a esa lucha permanente contra el ciberdelito.
El Mando Conjunto del Ciberespacio intervino con la ponencia «Los defensores del ciberespacio: superando la ciencia ficción». El capitán de fragata retirado Enrique Pérez de Tena y la sargento Alejandra Vicens explicaron la estructura y misión del organismo, la protección de infraestructuras críticas y la necesidad de anticiparse a incidentes con consecuencias en el mundo real.
El Estado Mayor de la Defensa destacó posteriormente la participación del Mando Conjunto del Ciberespacio y su apuesta por la formación y la captación de talento universitario.
CIBÉRTICA completó su programa con talleres sobre hacking, inteligencia artificial, creación de instrucciones para sistemas generativos, detección de noticias falsas, salud mental y uso responsable de la tecnología. Esta combinación permitió observar el problema desde tres perspectivas inseparables: prevención, respuesta e investigación.
Nuestra ponencia: cómo judicializar pruebas en entornos informáticos
La intervención de GlobátiKa se centró en el momento en que un dato digital deja de ser simplemente información útil para convertirse en una evidencia que debe resistir preguntas técnicas y procesales.
Judicializar una prueba no consiste en imprimir una captura, copiar unos archivos en una memoria USB o entregar un teléfono. Exige construir una trazabilidad que permita responder, entre otras, a las siguientes preguntas:
- ¿De qué dispositivo, cuenta, sistema o soporte procede la información?
- ¿Quién realizó la obtención y mediante qué procedimiento?
- ¿Se conserva la fuente original o una copia técnicamente controlada?
- ¿Puede comprobarse que los datos no han cambiado durante el análisis?
- ¿Qué contexto acompaña a los mensajes, archivos o registros examinados?
- ¿Qué conclusiones permite formular la evidencia y cuáles quedarían fuera de su alcance?
Estas cuestiones son relevantes tanto para quien aporta una prueba como para quien necesita examinarla o impugnarla. Un perito informático no debe limitarse a confirmar la versión de quien lo contrata.
Su función es estudiar una pregunta técnica, aplicar un método adecuado, documentar su actuación y expresar conclusiones objetivas, incluyendo las limitaciones encontradas.
Autenticidad, integridad y trazabilidad
Durante el taller explicamos tres conceptos que suelen confundirse. La autenticidad se refiere a la correspondencia entre la evidencia y el origen que se le atribuye. La integridad permite comprobar que los datos analizados no han sufrido modificaciones relevantes desde su obtención. La trazabilidad documenta el recorrido de la evidencia, las personas que han intervenido y las operaciones realizadas.
Estos principios se materializan mediante inventarios, actas, registros de adquisición, copias forenses, controles de acceso y funciones hash.
Una huella hash permite detectar cambios en un conjunto de datos, pero no resuelve por sí sola todas las preguntas sobre autoría, contexto u origen. Del mismo modo, una herramienta forense reconocida puede facilitar una extracción, aunque el valor del trabajo dependerá del procedimiento completo, de la competencia del profesional y de la explicación de los resultados.
La cadena de custodia digital conecta todas estas actuaciones. Debe comenzar tan pronto como la evidencia queda bajo control de quienes pretenden preservarla.
Si no se documenta qué ocurrió con el dispositivo o los archivos antes del análisis, pueden aparecer dudas difíciles de resolver posteriormente.
Por qué una captura de pantalla puede ser insuficiente
Las capturas de pantalla son útiles para mostrar rápidamente lo que una persona veía en un momento determinado. El problema aparece cuando se presentan como si acreditaran por sí solas el origen, la integridad y el contexto de una conversación.
Una imagen puede estar recortada, editada, reorganizada o asociada a un contacto cuyo nombre fue modificado. También puede omitir mensajes anteriores, posteriores o archivos adjuntos relevantes.
Esto no significa que todas las capturas sean falsas ni que carezcan siempre de utilidad. Su fuerza dependerá del conjunto del caso, de si son reconocidas o impugnadas, de la existencia de otras fuentes y de la valoración que realice el tribunal.
Cuando la conversación es decisiva o su autenticidad está discutida, examinar el dispositivo original y documentar el proceso ofrece una base técnica mucho más completa.
En una pericial de WhatsApp, por ejemplo, puede ser necesario estudiar participantes, números asociados, marcas temporales, continuidad, adjuntos, exportaciones y datos disponibles en el terminal.
El objetivo no es prometer una certificación absoluta, sino explicar con precisión qué se ha comprobado y qué nivel de garantía permite la fuente examinada. También puede consultar cómo se estudian las conversaciones de WhatsApp falsas y qué indicios técnicos pueden ayudar a detectar una manipulación.
Correos, móviles, documentos y registros de sistemas
El mismo criterio se aplica a otras evidencias. Un correo electrónico no se analiza únicamente por el texto visible: las cabeceras, los servidores que intervinieron, la cuenta de origen, las fechas, la firma y los archivos adjuntos pueden aportar información necesaria.
Nuestro servicio de peritación informática de correos electrónicos busca preservar esos elementos y estudiar su coherencia.
Los teléfonos móviles concentran conversaciones, fotografías, ubicaciones, documentos, historial de aplicaciones y credenciales. Su tratamiento requiere proporcionalidad, porque una extracción puede contener mucha más información privada que la relacionada con el procedimiento.
La peritación informática de dispositivos móviles debe delimitar el objeto del análisis y reducir accesos innecesarios sin perder los datos relevantes.
En ordenadores, servidores y servicios en la nube pueden resultar relevantes los registros de acceso, eventos de seguridad, archivos eliminados, configuraciones, copias de respaldo o datos de aplicaciones.
Ante un incidente empresarial, actuar con rapidez es importante, pero también lo es evitar decisiones precipitadas. Formatear un equipo, reinstalar un sistema, ejecutar herramientas no controladas o reutilizar una cuenta puede destruir información que habría permitido reconstruir lo sucedido.
Del incidente al informe pericial
Una investigación forense orientada a un procedimiento debe comenzar con una pregunta clara. No se trata de «mirarlo todo», sino de definir qué hechos necesitan una respuesta técnica y qué fuentes pueden aportarla.
A partir de ahí, el proceso suele incluir identificación, preservación, adquisición, examen, análisis y documentación:
- Identificar las fuentes: dispositivos, cuentas, aplicaciones, copias, servidores y personas relacionadas.
- Evitar alteraciones: conservar el soporte y decidir el método de adquisición más adecuado.
- Documentar la recepción: registrar su estado, fecha, procedencia, identificadores y responsables.
- Obtener una copia de trabajo: siempre que sea posible, analizar una reproducción controlada y conservar la fuente.
- Verificar la integridad: registrar huellas digitales y controles que permitan detectar cambios.
- Analizar con un alcance definido: buscar datos relacionados con las preguntas del encargo.
- Contrastar los hallazgos: comparar fuentes y descartar explicaciones alternativas.
- Redactar y defender: presentar método, resultados, limitaciones y conclusiones en un lenguaje comprensible.
El resultado se plasma en un informe pericial informático. Un buen informe no es el que utiliza más tecnicismos, sino el que permite entender qué se recibió, qué se hizo, qué se encontró y por qué las conclusiones son razonables.
Si el perito debe ratificarlo, tendrá que explicar y defender su metodología ante las preguntas de las partes y del tribunal.
De evidencia digital a prueba judicial: cuándo se produce el cambio
Una evidencia digital es cualquier información almacenada o transmitida mediante un dispositivo, una aplicación o un sistema que puede ayudar a investigar o demostrar un hecho. Puede tratarse de una conversación, un correo, una fotografía, un registro de actividad, un documento, una ubicación o un archivo conservado en la nube.
Sin embargo, que esa información exista no significa que permita responder por sí sola a todas las preguntas del procedimiento. Para avanzar de evidencia digital a prueba judicial es necesario relacionar el contenido con su fuente, conservar el contexto, explicar el método de obtención y valorar si existen datos que permitan contrastarlo.
La informática forense permite reconstruir acontecimientos digitales, verificar archivos y comunicaciones, examinar dispositivos y documentar los resultados. En determinados casos también puede intentarse localizar información eliminada, aunque su recuperación dependerá del dispositivo, del tiempo transcurrido, del cifrado y de si los datos han sido sobrescritos. Un análisis responsable no promete recuperar aquello que todavía no ha sido examinado.
El paso decisivo no consiste en transformar automáticamente cualquier dato en una prueba incuestionable. Consiste en aportar información técnica verificable para que las partes puedan debatirla y el tribunal pueda valorarla junto con el resto de las pruebas.
Ciberseguridad e informática forense deben trabajar juntas
Uno de los mensajes principales de nuestra participación en CIBÉRTICA fue que prevención e investigación no deberían funcionar como compartimentos aislados.
Las medidas de ciberseguridad que protegen una organización también determinan la calidad de las evidencias disponibles después de un incidente. Si no existen registros, sincronización horaria, políticas de conservación o controles de acceso, será mucho más difícil reconstruir los hechos.
Un plan de respuesta debe contemplar no solo cómo recuperar la actividad, sino también cómo preservar posibles pruebas. Esto implica coordinar a responsables técnicos, dirección, asesoría jurídica, protección de datos y especialistas forenses.
En ocasiones, restaurar el servicio será la prioridad inmediata; en otras, una actuación apresurada puede comprometer la investigación. Anticipar estas decisiones reduce riesgos.
La colaboración también es esencial en el ámbito judicial. Los abogados que trabajan con pruebas digitales necesitan comprender qué puede acreditarse técnicamente y qué material debe solicitarse o conservarse.
El perito, por su parte, debe respetar los límites de su disciplina: analiza hechos técnicos, pero no sustituye la estrategia jurídica ni decide el valor final de la prueba.
Qué hacer cuando una evidencia digital puede ser importante
La mejor actuación depende del caso, pero existen precauciones generales que ayudan a no perder información:
- Conservar el dispositivo o archivo original y evitar modificaciones innecesarias.
- No borrar mensajes, cuentas o contenidos aunque parezcan irrelevantes.
- No instalar aplicaciones de recuperación ni manipular el sistema sin asesoramiento.
- Guardar el contexto completo, no solo la parte favorable de una conversación.
- Anotar cuándo, cómo y de quién se recibió la evidencia.
- Informar al abogado y al perito de cualquier copia, exportación o cambio realizado previamente.
- Solicitar una valoración temprana si existe riesgo de pérdida, sobrescritura o caducidad de registros.
La rapidez no debe confundirse con improvisación. Preservar primero y analizar después suele ser más seguro que intentar obtener conclusiones inmediatas sobre la única fuente disponible.
Una experiencia para acercar la prueba digital a la sociedad
Agradecemos a la organización de CIBÉRTICA 2026, a la Universidad de Jaén, a las instituciones participantes y al público la oportunidad de compartir conocimiento sobre informática forense y prueba digital.
Encuentros como este permiten conectar la experiencia profesional con la formación universitaria, la ciberdefensa, la empresa, la educación y la salud digital.
Para GlobátiKa, participar en este congreso reafirma nuestro compromiso con la divulgación rigurosa. La tecnología cambia, las herramientas evolucionan y aparecen nuevas formas de fraude, manipulación y suplantación.
Frente a esa velocidad, los principios siguen siendo reconocibles: preservar la fuente, documentar el proceso, contrastar los resultados, reconocer los límites y explicar con claridad.
Preguntas frecuentes sobre evidencia digital y prueba judicial
¿Qué es una evidencia digital?
Es cualquier información almacenada o transmitida mediante dispositivos y sistemas electrónicos que puede resultar relevante para investigar o acreditar un hecho. Su alcance dependerá de la fuente disponible y del procedimiento utilizado para obtenerla.
¿Una captura de WhatsApp sirve como prueba judicial?
Puede aportarse y ser valorada junto con otros elementos, pero una captura aislada ofrece posibilidades de comprobación limitadas. Si su autenticidad se discute o la conversación resulta decisiva, el análisis del dispositivo y del contexto puede proporcionar mayores garantías.
¿Qué hace un perito informático?
Identifica y preserva fuentes digitales, analiza dispositivos, archivos y comunicaciones, documenta el método utilizado y redacta conclusiones técnicas comprensibles. Cuando es necesario, también ratifica el informe y responde ante el tribunal.
¿Qué es la cadena de custodia digital?
Es la documentación continuada del recorrido de una evidencia: quién la obtuvo, cómo se conservó, quién tuvo acceso y qué operaciones se realizaron. Su finalidad es mantener la trazabilidad desde la recogida hasta la presentación y análisis.
Vídeo de CIBÉRTICA 2026 en la Universidad de Jaén
El siguiente vídeo de Hora Jaén TV muestra imágenes de CIBÉRTICA 2026 y permite conocer el ambiente del encuentro celebrado en el Aula Magna de la Universidad de Jaén:
Ver el vídeo de CIBÉRTICA 2026 en YouTube
«Una evidencia digital no adquiere fuerza por la cantidad de información que contiene, sino por nuestra capacidad para explicar su origen, preservar su integridad y defender técnicamente las conclusiones».
Ángel González · Perito informático y director de GlobátiKa Lab
Si necesita analizar una evidencia, preparar una pericial o revisar técnicamente la prueba aportada por otra parte, nuestro equipo puede realizar una valoración inicial del material disponible y de las preguntas que deben resolverse.
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